Considerados los mejor conservados de Europa, los Baños Árabes del Niño, situados en el casco histórico de Jaén, son un emblema del patrimonio local. Este monumento, que combina vestigios islámicos y romanos, se prepara para ofrecer una experiencia aún más inmersiva a sus visitantes.
La capital jiennense es conocida por su subsuelo, un entramado de galerías y conductos que atestiguan la importancia del agua para las civilizaciones que la habitaron. Ejemplos de ello son la qanat islámica de San Miguel y el Raudal de la Magdalena, que espera una intervención para su puesta en valor. Ahora, las canalizaciones bajo los propios Baños Árabes se sumarán a estos atractivos.
Según fuentes cercanas al proceso, el proyecto para construir un pequeño balcón o mirador ya está finalizado. Esta estructura permitirá a los turistas observar una parte, aunque mínima, de la compleja red hidráulica construida hace más de diez siglos para abastecer de agua a los baños.
La Diputación Provincial de Jaén impulsa administrativamente esta intervención, que cuenta con un presupuesto de 8.800 euros. El proyecto incluye la instalación de escaleras y una plataforma metálica de aproximadamente dos metros, y se encuentra actualmente en fase de contratación.
Debido al reducido espacio interior de estas galerías, su recorrido completo es inviable. Aunque se ha especulado con una posible conexión entre el Raudal de la Magdalena y los baños, especialistas han constatado que algunas de estas antiguas conducciones islámicas fueron seccionadas por construcciones modernas. La iniciativa busca que, a pesar de las limitaciones, los visitantes puedan comprender cómo se canalizaba el agua en los principales barrios de Jaén, justo al lado del acceso a los restos de los baños que alberga el Museo Internacional de Arte Naïf ‘Manuel Moral’.




