Adel Sufian, quien vivió una experiencia Erasmus en Enfermería en la Universidad de Jaén (UJA), se encuentra actualmente en Gaza, donde sobrevive en condiciones precarias mientras tramita su solicitud de Ayudas para Estudiantes Refugiados. Sufian relata la angustia diaria de vivir en una tienda de campaña improvisada en Khan Younis, enfrentándose a la desesperanza y al trauma de haber perdido a familiares en bombardeos.
A pesar de las cicatrices físicas y psicológicas, marcadas por la pérdida de su hermano a los cuatro años y de cinco miembros de su familia en un bombardeo en 2014, Sufian desarrolló un fuerte deseo de ayudar a otros. Estudió Enfermería en la Universidad de Gaza y, gracias a sus altas calificaciones, pudo realizar un intercambio en la UJA durante el curso 2022-2023. La capital jiennense se convirtió en un símbolo de esperanza y libertad para él.
Su regreso a Gaza para finalizar sus estudios coincidió con el inicio de intensos ataques. Sufian describe la vida en la Franja como una "batalla diaria agotadora contra la desesperanza", donde la posibilidad de morir es una constante. Las condiciones en la tienda de campaña son extremas, insuficientes para proteger del calor o el frío, y la falta de agua potable, alimentos y medicinas agrava la situación, propagando enfermedades.
“"Para mí fue mucho más que una ciudad cualquiera, pasear por sus calles era como sentirme un pájaro renacido, respirando libremente. En Jaén, todo era diferente, hasta el aire se sentía más ligero y, por primera vez en mi vida, me sentí como un ser humano cuyo potencial importaba."
Sufian recuerda Jaén como un refugio vital, un lugar donde redescubrió el valor de la vida y la hospitalidad andaluza. "Me conmovió profundamente el espíritu único de los andaluces de allí", afirma, describiendo la amabilidad de los vecinos como su "único refugio frente al polvo y la desesperanza".
Con la ayuda de la Fundación Internacional de Derechos Humanos, ha superado la primera fase de su solicitud de asilo en la UJA. Mientras tanto, trabaja como voluntario en el Hospital Médico Nasser, a pesar del agotamiento y la falta de recursos básicos, como antibióticos o agua limpia, para atender a los heridos y enfermos.
El joven expresa su profundo deseo de regresar a Jaén, no solo como una vía de escape de la guerra, sino como una oportunidad para recuperar su "humanidad robada" y construir un futuro. Sueña con realizar estudios de posgrado y vivir "con absoluta libertad y sin miedo", siendo reconocido por su intelecto y no solo como un "superviviente".
Sufian hace un llamado a la comunidad internacional para que escuche las historias individuales más allá de las cifras, exigiendo justicia y el derecho fundamental a vivir. "No estamos pidiendo caridad ni compasión, exigimos justicia y nuestro derecho fundamental a seguir con vida. Por favor, no apartéis la mirada. No dejéis que mi historia termine aquí", concluye.




