El acto, que simboliza la lealtad a España, congregó a 2.188 alumnos que juraron bandera, entre ellos 846 mujeres, con una edad media de 28 años. Muchos de ellos, con formación universitaria, culminaron años de esfuerzo y dedicación para ingresar en el cuerpo.
La polémica surgió cuando el ministro del Interior hizo referencia a la muerte de dos guardias civiles en acto de servicio, lo que provocó silbidos y gritos de desaprobación por parte de una sección del público. La organización tuvo que intervenir por megafonía para pedir respeto a las instituciones y a los alumnos.
“"Comprendo, entiendo, vuestro dolor, vuestra rabia, nada, nada puede compensar la muerte en acto de servicio de Germán y de Jerónimo."
El ministro reiteró sus condolencias a las familias de los agentes fallecidos y calificó la lucha contra el narcotráfico como una prioridad del Gobierno de España, expresando su dolor y rabia por lo sucedido en Huelva.
Esta promoción, la 131ª, es significativamente mayor que la anterior, con 390 guardias civiles más. De los 2.882 aspirantes seleccionados, 696 provenían de las Fuerzas Armadas y ya habían realizado su juramento previamente.




