Aunque la provincia de Jaén ha ganado reconocimiento en la alta cocina con varios restaurantes galardonados con Estrellas Michelin y menciones en guías como la Repsol, la esencia culinaria local reside en la inalterable tradición de las tapas. Esta costumbre, ajena a las modas, invita a recorrer la ciudad en busca de establecimientos que han forjado su reputación a lo largo de los años.
Entre los destinos imprescindibles para los amantes del buen tapeo se encuentra el Bar Montana, en la calle Cerón. Abierto desde 1959, este local es célebre por permitir a sus clientes elegir la tapa que acompaña su bebida, destacando sus famosas criadillas. Además, es un punto de referencia para desayunos, ofreciendo las tradicionales tostadas gratinadas de Jaén y churros de lazo.
A poca distancia, el Bar La Barra se erige como otro icono del tapeo en el centro de Jaén. Sus bollitos rellenos de morcilla en caldera con torreznos son una primera tapa habitual, y sus migas son de las más afamadas de la ciudad. El establecimiento, además, funciona como un museo viviente, exhibiendo objetos antiguos y recortes de prensa que narran la historia local.
En el barrio de San Ildefonso, la Taberna Cuatro Esquinas es reconocida por sus migas, un plato que incluso forma parte de su eslogan. Este acogedor local, con una terraza que duplica su aforo en días soleados, también ofrece jamón al corte y arroces como tapa, siendo un punto de encuentro para quienes aprecian los sabores de la tierra.
Finalmente, en las sinuosas calles de las tascas de Jaén, la Taberna La Manchega es una parada obligatoria. Con acceso por la calle Bernardo López y la calle Arco del Consuelo, este bar es famoso por su innovador bocadillo “líos”, una sorprendente combinación de alcachofas, anchoas y mayonesa que deleita el paladar. Otros locales como la Taberna El Gorrión y la Taberna El Chato, o la marisquería El Pato Rojo en la calle Bernabé Soriano, completan la rica oferta de tapeo de la ciudad.




