Este evento se distinguió de las competiciones tradicionales en pabellones cerrados, optando por un entorno urbano y abierto. Esta elección permitió acercar la experiencia deportiva tanto a los residentes como a los visitantes, transformando el espacio público en un punto de encuentro para el deporte y el entretenimiento.
El Pulse Hybrid Challenge no fue una prueba convencional, sino una experiencia híbrida y dinámica. Los participantes tuvieron que alternar tramos de carrera con diversas estaciones funcionales, completando un circuito que fue diseñado para ser exigente y, al mismo tiempo, accesible para una amplia gama de deportistas.




