Mientras los pianistas compiten en el escenario del Teatro Infanta Leonor, un grupo de ocho figuras internacionales del piano escucha, analiza y valora cada interpretación en el Premio Jaén de Piano. Este jurado, en un silencio concentrado, delibera sobre el futuro de los concursantes, una tarea que, aunque discreta, conlleva una gran responsabilidad.
“"La técnica no lo es todo. Tiene que estar, pero lo fundamental es la expresividad, la idea de que estás respirando con la música."
El concertista argentino Daniel Levy, miembro del jurado, subraya que la perfección técnica es necesaria, pero no suficiente. La clave reside en la expresividad y la capacidad de los intérpretes para conectar emocionalmente con la música. Esta visión es compartida por la pianista Pilar Bilbao, quien destaca el creciente nivel del concurso y su importancia para los jóvenes talentos.
Al frente del jurado se encuentra Albert Attenelle, presidente y una figura esencial del piano español, cuya trayectoria conecta con la tradición de maestros como Albéniz o Granados. Attenelle enfatiza que la ciudad de Jaén es un elemento distintivo del certamen, junto con el alto nivel de preparación de los jóvenes pianistas, que ha aumentado significativamente a lo largo de los años.
“"Lo que hace especial este concurso es, en primer lugar, la ciudad. Cada vez los jóvenes vienen mejor preparados y ofrecen niveles más altos."
A medida que el concurso avanza, el trabajo del jurado se intensifica. Las próximas pruebas, que incluirán música de cámara y orquesta, serán cruciales para identificar a un pianista integral. Aunque el proceso pueda parecer riguroso, los miembros del jurado, como Pilar Bilbao, destacan el buen ambiente y la acogida del concurso y la ciudad de Jaén.




