Este emblemático local, situado en la calle Cardenal Marcelo Spínola 1, era conocido por sus porciones abundantes y sus tapas que acompañaban a cada bebida, convirtiéndose en un punto de encuentro para estudiantes y amantes de la gastronomía local. La noticia de su cierre ha sido confirmada tanto en redes sociales como en su perfil de Google, donde ya figura como “cerrado temporalmente”, una indicación de clausura indefinida.
El Bar Barranco destacaba por sus raciones de tamaño considerable, como los famosos flamenquines gigantes, que los clientes comparaban con sus brazos, o su san jacobo, descrito como del tamaño de una biblia. Estas características lo hicieron un oasis para los estudiantes con presupuestos ajustados, quienes podían disfrutar de una comida o cena completa sin un gran desembolso.
Entre las tapas que ofrecía, sin posibilidad de elección por parte del comensal, se encontraban alitas de pollo, hamburguesas y perritos calientes, manteniendo viva la tradición jiennense de acompañar la bebida con un bocado digno. Su cierre deja un hueco importante en la oferta de tapeo económico en la zona universitaria de Jaén.
Algunos comentarios en redes sociales sugieren que la apertura del Centro Comercial Jaén Plaza en 2023, también cercano al campus universitario, podría haber influido en la situación, atrayendo a los jóvenes hacia cadenas multinacionales de restauración. La desaparición del Bar Barranco invita a reflexionar sobre la pérdida de establecimientos culinarios históricos frente a la homogeneización de la oferta gastronómica.



