Esta festividad, que cada primavera congrega a generaciones enteras, tiene sus raíces en una costumbre sencilla y profundamente arraigada. Antes de ser una romería, era conocida como "la gira", un día de campo que se celebraba el lunes de Pascua.
En aquellos encuentros iniciales, familias y amigos se reunían para disfrutar del aire libre, compartiendo pan casero, chacinas, tortillas y otros productos de la tierra. Esta tradición, humilde en sus inicios, fue evolucionando con el tiempo hasta convertirse en una de las celebraciones más emblemáticas del municipio.
Actualmente, la esencia de aquellos primeros encuentros se mantiene intacta, aunque la celebración ha crecido significativamente. La romería se extiende durante varios días en los parajes de Dos Hermanas, donde se encuentra la ermita dedicada al santo. Desde allí, el camino se llena de carretas, caballistas y romeros que avanzan entre cantes y paradas estratégicas para compartir comida, bebida y momentos espontáneos.
No hay prisa en este recorrido. Se trata de disfrutar del trayecto tanto como del destino.
En cada alto del camino, se improvisan reuniones, brindis y bailes, transformando el trayecto en una extensión de la propia romería. Este es el verdadero sentido de la celebración: no solo honrar a San Sebastián, sino también fortalecer los lazos entre vecinos, amigos y visitantes.
El programa religioso, que incluye el rezo del rosario y la misa en honor al patrón, convive con una vibrante vertiente festiva. El recinto romero se llena de actividad con concursos de bailes, carreras y casetas, manteniendo un ambiente animado durante todas las jornadas.
La gastronomía es otro pilar fundamental de esta romería, con productos que reflejan la riqueza del territorio. Jamones, embutidos, platos de caza, cordero, setas y quesos artesanos completan una experiencia donde la comida es también una forma de celebrar y compartir.
Durante los cuatro días de la romería, el campo se transforma en un hogar temporal. Las casetas bullen de vida, los trajes de flamenca se mezclan con la ropa cómoda de los caminantes y la música resuena hasta bien entrada la noche, creando una atmósfera única de convivencia y alegría.




