La investigación, calificada como "pionera" por la matrona y profesora titular de Enfermería de la UHU, Elia Rodríguez, se basa en las propiedades antiinflamatorias y antioxidantes de la fresa, particularmente sus polifenoles, para aliviar la dismenorrea primaria.
El ensayo clínico piloto se llevó a cabo con 64 estudiantes universitarias. Un grupo de 33 jóvenes incorporó fresas a su dieta durante un mes, mientras que las 31 restantes formaron el grupo de control. Los resultados preliminares indican que la valoración media del dolor máximo por ciclo disminuyó de 7,75 a 6,27 puntos en una escala de cero a diez, superando las expectativas del equipo investigador.
La reducción de casi dos puntos superó las expectativas iniciales del equipo, que se había planteado como meta un descenso de un punto.
La dismenorrea primaria afecta a más del 70% de las mujeres en edad fértil, impactando negativamente en su calidad de vida y rendimiento académico. Rodríguez lamentó que este dolor siga estando "normalizado socialmente" y que muchas mujeres se sientan "estigmatizadas".
Una de las principales novedades de este estudio es el uso de la fresa en su estado fresco, a diferencia de investigaciones previas que empleaban productos liofilizados. Aunque la literatura científica reconoce beneficios de otros alimentos ricos en polifenoles, es la primera vez que se analizan específicamente las propiedades de la fresa para esta dolencia.
A pesar de las limitaciones de la muestra y el seguimiento inicial, los resultados han sido "muy talentosos". El equipo científico y Freshuelva planean ampliar el estudio con una muestra mayor, un seguimiento a largo plazo y explorar su aplicación en otras etapas vitales como la menopausia. En el proyecto también colaboraron la investigadora Cintia Márquez y la profesora Ana Breu.




