El incidente ocurrió poco después de la salida del autocar, cuando personal de Renfe contactó al conductor para informarle de la situación. Este autobús era uno de los tres vehículos fletados por la compañía para transportar a los viajeros con destino a Huelva, quienes ya acumulaban un retraso considerable debido a una incidencia previa en la línea Madrid-Huelva.
Según relata uno de los afectados, Rafael Gómez, la falta de información clara sobre la ubicación de los autobuses provocó que algunos pasajeros se quedaran rezagados en la Estación de Santa Justa. Además, señaló la escasez de vehículos directos a Huelva, obligando a muchos a tomar un autobús con parada previa en La Palma, lo que añadió media hora más al retraso ya existente.
El hecho de que el autobús tuviera que dar la vuelta para recoger a los pasajeros olvidados supuso una demora adicional de otros treinta minutos. En total, el retraso se incrementó en aproximadamente una hora respecto a lo previsto.
Gómez también describió la situación vivida durante la avería original del tren, donde los servicios de Cruz Roja proporcionaron agua y galletas a los pasajeros en Villanueva de Córdoba. El viaje, que debía haber concluido a las 14:00, finalmente se extendió hasta las 18:45.




