El aumento de las temperaturas ha impulsado la afluencia de bañistas a las playas de Huelva, como El Portil, Matalascañas o Mazagón. Sin embargo, la actividad estival trae consigo la advertencia sobre la presencia del pez araña, un animal que habita en aguas poco profundas y cuya picadura puede ser especialmente dolorosa y peligrosa.
Este espécimen, común en el litoral onubense durante el verano, se camufla bajo la arena, dejando visibles únicamente sus ojos y una aleta dorsal con tres espinas venenosas. Al pisarlo accidentalmente, inyecta toxinas que provocan hinchazón y un dolor intenso en la extremidad afectada, pudiendo extenderse.
Los síntomas de la picadura pueden incluir mareos, náuseas, vómitos, fiebre, dificultad respiratoria e incluso convulsiones en casos más graves. Personas con historial de alergias corren el riesgo de sufrir reacciones anafilácticas severas, cuya intensidad dependerá de la cantidad de toxina y la sensibilidad individual.
Los síntomas de estas picaduras comienzan con la hinchazón de la zona afectada acompañado de un dolor intenso en el lugar del pinchazo que puede extenderse por toda la extremidad.
Ante una picadura, los servicios sanitarios recomiendan aplicar calor en la zona afectada, sumergiendo la extremidad en agua caliente (entre 45 y 50 grados centígrados) durante 60 a 90 minutos para degradar las toxinas. Es fundamental buscar atención médica inmediata si los síntomas son severos o persistentes, para recibir tratamiento con analgésicos, antihistamínicos o corticoides.




