La operación, que se inició a mediados de marzo, culminó con la detención de diez individuos y la incautación de una gran cantidad de estupefacientes, armas de guerra, una pistola, vehículos, teléfonos móviles y dinero en efectivo. Los detenidos han ingresado en prisión tras pasar a disposición judicial.
El primer golpe se produjo cuando los agentes interceptaron una furgoneta que transportaba más de una tonelada de cocaína. En ese momento, se detuvo al conductor y a otras dos personas que realizaban labores de contravigilancia para alertar sobre la presencia policial.
Posteriormente, la investigación llevó a la incautación de otros 3.500 kilos de cocaína en una "guardería" utilizada para almacenar la droga en Gibraleón, Huelva. Durante el registro, se encontraron cuatro fusiles de asalto tipo Kalashnikov, dinero en efectivo y una furgoneta robada con placas falsificadas. Cinco personas fueron arrestadas en este lugar tras intentar huir. La última parte del cargamento, unos 400 kilos de cocaína y más dinero, fue intervenida en Utrera, Sevilla.
“"La droga intervenida tenía como destino final, posiblemente Países Bajos, y en el mercado ilícito habría alcanzado un valor de más de 130 millones de euros al por mayor."
Según Alberto Morales, responsable de la Brigada Central de Estupefacientes de la Policía Nacional, la droga incautada, que se estima en más de 130 millones de euros en el mercado ilícito, tenía como posible destino final los Países Bajos. La investigación sigue abierta para identificar a todos los responsables de esta organización, que ofrecía servicios logísticos a redes internacionales de narcotráfico.




