El Servicio Marítimo de la Guardia Civil en la Bahía de Cádiz se ve obligado a patrullar en embarcaciones tipo zodiac, conocidas como 'gomas', ante la falta de patrones y de medios más adecuados para hacer frente a las peligrosas narcolanchas. Estas pequeñas embarcaciones, a pesar de tener mayor eslora que las utilizadas en el trágico suceso de Barbate, no ofrecen la seguridad necesaria contra las planeadoras de alta velocidad.
Fuentes del instituto armado señalan que los agentes realizan turnos de 24 horas en estas zodiacs, algunas de 12 metros de eslora, en uno de los puntos más críticos del narcotráfico en Andalucía. La situación se agrava al comparar los medios disponibles con la 'armada' de más de 600 narcolanchas que operan en el Estrecho, una vulnerabilidad creciente para la seguridad nacional según informes del Ministerio de Interior.
Las patrulleras más efectivas contra las narcolanchas, como las Aister HS60 de 18 metros, se encuentran a menudo fuera de servicio. En Cádiz, una de estas patrulleras lleva ocho meses en el astillero por deformación de sus cuadernas de aluminio tras una persecución. Esto deja al Servicio Marítimo con medios insuficientes, dependiendo de la pericia de los agentes, quienes exponen sus vidas en condiciones de seguridad dudosas.
Las narcolanchas más potentes, algunas de hasta 16 metros de eslora y propulsadas por cuatro motores, alcanzan los 60 nudos (111 km/h). La embarcación más potente en Cádiz, la Río Irati (Rodman 66), de 22 metros, solo alcanza 46 nudos, siendo insuficiente para interceptar a las planeadoras más rápidas y a las embarcaciones utilizadas para el tráfico de inmigrantes ilegales.
A pesar de las limitaciones, los agentes continúan realizando incautaciones, especialmente contra las organizaciones dedicadas al 'petaqueo' (suministro de combustible). Sin embargo, las zodiacs S43, de doce metros, no ofrecen garantías ante narcos armados con fusiles AK-47. Además, los accidentes mortales, como el ocurrido en Huelva donde dos guardias civiles perdieron la vida en una persecución, subrayan el grave riesgo al que se enfrentan.
La movilidad de las embarcaciones deja zonas del litoral desprotegidas. El Ministerio de Interior ha reforzado la vigilancia en el río Guadalquivir, desplazando patrulleras de Málaga y Huelva para cerrar esta vía de acceso de la droga, ante la preocupación generada por la llegada de narcolanchas a Sevilla.




