El viaje de un tren Alvia con destino Huelva, que partió de la estación de Atocha en Madrid a las 18:05 del martes, se vio interrumpido abruptamente. A las 19:50, una incidencia en la red eléctrica obligó a detener la circulación, dejando bloqueada la línea de alta velocidad entre la capital y Sevilla.
La caída de un cable de alta tensión sobre la catenaria desencadenó una cadena de retrasos que se prolongó durante toda la noche. Los pasajeros vivieron momentos de espera, algunos con resignación y otros con desesperación, una situación que resulta familiar para los usuarios frecuentes de esta ruta.
Ante la situación, Renfe activó sus protocolos, ofreciendo cambios y anulaciones de billetes. Se implementó un servicio de transporte alternativo por carretera para minimizar el impacto, trasladando a los viajeros a Huelva para finalizar sus trayectos. Sin embargo, la solución no fue inmediata, y la avería continuó afectando la circulación hasta bien entrada la madrugada.
Los trabajos técnicos para reparar los daños se extendieron durante gran parte de la noche. Finalmente, a las 01:18 del miércoles, se logró solucionar el problema y reparar la catenaria. La ausencia de trenes durante esas horas facilitó la agilidad de las reparaciones.
La normalidad en la circulación tardó en restablecerse por completo. A las 06:00 de la mañana del miércoles, Renfe comunicó la restauración del servicio de alta velocidad entre Madrid y Sevilla. A pesar de ello, algunos pasajeros completaron sus viajes por carretera.
Las consecuencias de la incidencia se hicieron sentir durante la jornada, alterando el funcionamiento habitual de los servicios. El primer tren Intercity entre Sevilla y Huelva, programado para las 10:50, llegó a la capital onubense con 48 minutos de retraso, evidenciando el efecto dominó en la red.
Aunque el resto de servicios operaron con demoras menores, la situación continuó generando malestar entre los viajeros habituales, acostumbrados a incidentes similares en la línea.




