Las condiciones meteorológicas en Granada presentan variaciones significativas, especialmente entre el día y la noche, donde las diferencias de temperatura pueden superar los 20 grados. Esta particularidad se debe en gran medida a la proximidad de Sierra Nevada, que modula el ambiente. Además, el río Darro contribuye a un mayor grado de humedad, atemperando las temperaturas extremas durante los meses más rigurosos.
Los inviernos granadinos son notablemente fríos, con heladas frecuentes de diciembre a febrero, y el mes de enero registrando mínimas medias cercanas a los 0 grados. Por el contrario, los veranos son muy cálidos, con temperaturas medias que superan los 30 grados en los meses más calurosos, y picos que pueden alcanzar los 40 grados en julio y agosto. Sin embargo, la caída del sol y los vientos de Sierra Nevada provocan un descenso considerable de las temperaturas nocturnas, facilitando el descanso.
En cuanto a las precipitaciones, Granada se considera una de las ciudades más soleadas de España, con un promedio anual inferior a los 350 mm. El mes de diciembre es el más lluvioso, mientras que agosto es el más seco, con escasas o nulas precipitaciones. La temporada de lluvias se extiende desde mediados de septiembre hasta finales de mayo, siendo el 6 de noviembre la fecha con mayor acumulación de lluvia.
La temperatura del agua en la costa granadina, influenciada por el Mar Mediterráneo, también muestra variaciones estacionales. La época más cálida para el agua se registra de julio a septiembre, alcanzando una media de 24 grados el 12 de agosto. Por otro lado, el periodo más frío para el agua se extiende de noviembre a abril, con una temperatura media de 15 grados el 19 de febrero.




