La película, que ha sido un proyecto independiente gestado desde 2021, busca capturar un momento de transformación en Granada, utilizando la figura del Chorrojumo como un elemento simbólico que conecta el pasado andalusí con el presente y el futuro de la urbe.
La dirección de la obra ha expresado que la construcción de este personaje central le ha permitido redescubrir la ciudad, abordando preguntas incómodas sobre el turismo y el derecho a habitar un espacio que, en ocasiones, parece volverse ajeno a sus propios residentes.
“"He intentado capturar un momento muy concreto de Granada, un instante de transformación. Quería hacer una especie de fotografía eterna de la ciudad y de quienes la habitamos, algo que dentro de unos años podamos mirar y decir, esto también fue Granada."
El proyecto, que comenzó sin grandes apoyos, se ha sostenido gracias a la intuición y el esfuerzo, superando dificultades en el rodaje que se extendió desde 2021 hasta 2022, seguido de un largo proceso de montaje. La película ya ha sido presentada en festivales y su estreno en Granada es considerado un hito crucial por sus creadores.
La obra plantea la importancia de proteger la esencia de Granada y su identidad cultural, en un momento en que la ciudad se debate entre su pasado y su visión de futuro, especialmente de cara al año 2031. Se destaca la necesidad de que la cultura crezca sin desplazar a los habitantes locales.




