Un seísmo de 5 grados de magnitud, con epicentro en Alhendín (Granada) y a 2 kilómetros de profundidad, ha despertado a la provincia en la madrugada de este sábado. El movimiento telúrico, registrado a la 1:04 horas, se ha sentido en prácticamente todas las provincias andaluzas, con la notable excepción de Cádiz y Huelva. Más de 40 réplicas han seguido al temblor principal, concentradas en localidades del área metropolitana de Granada como Gójar, Otura, Alhendín, Ogíjares, Churriana de la Vega, Armilla, Dílar y La Zubia, según ha informado el Instituto Geográfico Nacional.
Ante la magnitud del evento, la Junta de Andalucía ha activado la fase de emergencia, situación operativa 1, del Plan ante el Riesgo Sísmico. El consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, ha anunciado esta medida para reforzar el seguimiento y la coordinación de recursos. Según Sanz, el seísmo ha provocado más de 200 llamadas al servicio de emergencias 112 y ha causado desprendimientos y rescates, pero afortunadamente no hay que lamentar daños personales ni ingresos hospitalarios.
La Agencia de Emergencia de Andalucía (EMA) coordina las actuaciones en conjunto con la Diputación de Granada y los ayuntamientos afectados. Bomberos y policías están evaluando los daños en puntos críticos para garantizar la seguridad de los peatones y han pedido a la ciudadanía que respete las indicaciones de las fuerzas de seguridad y evite las zonas afectadas.
Sanz ha adelantado que se convocará al Grupo de Arquitectos Voluntarios de Andalucía para analizar el estado de los edificios dañados y se mantiene el contacto con el Instituto Andaluz de Geofísica. La Junta recomienda a la población mantener la calma, evitar entrar y salir de edificios y alejarse de elementos como fachadas, cornisas o muros por el riesgo de desprendimientos.
El terremoto se ha sentido con especial intensidad en la provincia de Granada, la Costa de Almería y Málaga, y diferentes puntos de Jaén. Se recuerda que Cádiz tiene un riesgo sísmico moderado, según expertos, con la posibilidad de que se generen condiciones para liberar energía de forma más intensa en fallas mayores.




