El estudio, liderado por expertos del IAA-CSIC con sede en Granada, ha permitido identificar estos cuerpos celestes orbitando estrellas de tipo K. Este hallazgo resulta relevante para la comunidad científica, ya que amplía el conocimiento sobre los subneptunos, los planetas más frecuentes en la Vía Láctea pero cuya composición sigue siendo un reto de estudio.
La investigación, difundida en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, destaca que dos de los planetas se encuentran en una zona del universo donde apenas se han registrado detecciones previas. Esta región, denominada desierto de los Neptunos, presenta condiciones que dificultan la observación, convirtiendo a estos nuevos mundos en referencias clave para futuras mediciones de masa y análisis atmosféricos.
Para lograr este avance, el equipo utilizó datos procedentes del programa TFOP de la misión TESS, además de observaciones complementarias realizadas con el instrumento MuSCAT2, ubicado en el Observatorio del Teide. La elección de estrellas de tipo K, aunque más complejas de analizar que las enanas M, ha sido fundamental para validar la existencia de estos sistemas planetarios.




