Los hechos ocurrieron cerca del mediodía cuando una patrulla policial fue comisionada para desplazarse a un ambulatorio. Allí, los servicios médicos informaron de la llegada de una persona ensangrentada que se había marchado sin recibir asistencia. Testigos en la calle habían alertado previamente de una agresión mutua entre dos varones, uno de ellos herido de gravedad.
Los agentes localizaron a un varón ensangrentado que portaba cristales en ambas manos. A pesar de las indicaciones para que se detuviera y arrojara los vidrios, el individuo emprendió una carrera con los cristales a modo de cuchillos, con la clara intención de agredir a su oponente, que se encontraba a escasos metros.
Ante el grave riesgo para la integridad física de las personas implicadas y de los propios agentes, uno de los policías hizo uso de su inmovilizador eléctrico (táser), logrando neutralizar la situación y evitar un posible desenlace fatal.
Una ambulancia trasladó de urgencia al varón de 23 años, con antecedentes policiales, a un centro hospitalario, donde quedó bajo custodia por un delito de amenazas graves. El otro implicado, de 32 años y con numerosos antecedentes, fue atendido y trasladado a dependencias policiales acusado de un delito de lesiones. Ambos han sido puestos a disposición de la autoridad judicial.




