La escasez de examinadores en la Jefatura Provincial de Tráfico de Granada está paralizando la formación práctica de miles de aspirantes al permiso de conducir. Esta situación impide a las autoescuelas planificar adecuadamente la formación, ya que no pueden asegurar plazas para los exámenes, lo que genera una incertidumbre generalizada.
El problema es especialmente crítico para aquellos que necesitan el carné para acceder o mantener su empleo. La Asociación Provincial de Autoescuelas de Granada señala que cada vez más empresas y convocatorias de empleo público exigen este requisito, y la falta de planificación administrativa está obstaculizando proyectos vitales.
Se estima que alrededor de 15.000 personas están pendientes de avanzar en su formación práctica. Los centros solo pueden incorporar nuevos alumnos cuando tienen confirmación de plazas de examen, lo que bloquea las agendas y puede llevar a que los aspirantes, tras aprobar el examen teórico, deban esperar meses sin poder progresar.
Esta demora tiene un impacto económico directo en los alumnos, quienes a menudo necesitan contratar clases adicionales para mantener su nivel de conducción. Las autoescuelas argumentan que este sobrecoste no debería recaer en los usuarios, sino que es una consecuencia directa de la gestión administrativa.
La situación también amenaza la viabilidad del sector de las autoescuelas. A pesar de la alta demanda, la falta de examinadores limita la actividad real, reduce la facturación y dificulta el mantenimiento de las plantillas. Algunos centros ya han reducido personal, asumido pérdidas o cerrado, mientras otros sobreviven con el esfuerzo de sus propietarios.
José Blas Valero, presidente de la asociación, ha advertido que el sector está "abocado al cierre" y ha reclamado una respuesta urgente para reforzar la plantilla de examinadores y solucionar el perjuicio tanto a las empresas como a los ciudadanos.




