Gregorio García, presidente de la federación, ha señalado que se percibe un freno en las reservas y una considerable desinformación. Puso como ejemplo los rumores sobre el cierre de la Alhambra y el Generalife, que, tras un cierre temporal el martes, reabrieron el miércoles con itinerarios seguros.
García destacó la profesionalidad de los establecimientos para gestionar la preocupación de los clientes, recordando que Granada está acostumbrada a la actividad sísmica y que la construcción en la ciudad tiene en cuenta el riesgo sísmico, cumpliendo con la normativa de edificación sismorresistente.
Añadió que no tiene constancia del cierre de negocios de hospedaje, aunque sí de algunos de restauración. García quiso transmitir un mensaje de tranquilidad, asegurando que la falla activa no es de magnitud suficiente para prever seísmos mayores.
El presidente hostelero recordó que la provincia de Granada tiene un historial de actividad sísmica y que el Instituto Geográfico Nacional (IGN) documenta numerosos terremotos históricos en la zona. La normativa actual de construcción se aplica tanto a edificios públicos como privados.
Finalmente, García hizo hincapié en que los daños registrados hasta ahora afectan principalmente a elementos no estructurales de los inmuebles, los cuales están siendo inspeccionados. Reconoció que una minoría de clientes ha mostrado miedo y ha decidido abandonar sus alojamientos.




