El vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, ha anunciado que Andalucía ha alcanzado las mil operaciones utilizando la tecnología GammaKnife. Esta técnica puntera se emplea para el tratamiento de patologías cerebrales de forma más precisa, rápida y menos agresiva que la cirugía convencional.
El Hospital Virgen de las Nieves de Granada, que acoge la Unidad de Radiocirugía, fue el primer hospital público en España en incorporar esta tecnología en 2022. Actualmente, esta técnica solo se ofrece también en el Clínico de Valencia y en una clínica privada de Madrid.
Sanz ha destacado que este logro sitúa a Andalucía y su sanidad pública como un modelo nacional, ofreciendo asistencia de calidad, investigación y formación. La radiocirugía permite tratar cuadros clínicos complejos sin necesidad de derivar pacientes fuera de la comunidad, ofreciendo una alternativa quirúrgica más precisa y con menos riesgos y efectos secundarios.
La paciente número 1.000 fue una mujer residente en Sevilla, intervenida el 12 de mayo, y la 1.001, un hombre de Granada tratado en junio. La radiocirugía es una técnica mínimamente invasiva que evita la craneotomía en muchos casos, reduce la pérdida sanguínea, la estancia hospitalaria y acelera la recuperación, siendo especialmente relevante para pacientes frágiles o con lesiones en áreas de alto riesgo.
El consejero ha felicitado a los integrantes de la Unidad de Radiocirugía de Granada y a los profesionales de distintas áreas. La unidad, que ha tratado más de 4.000 pacientes desde su consolidación, realiza una media superior a 230 tratamientos anuales. El comité clínico ha valorado 1.343 casos desde 2022.
El equipo multidisciplinar de la unidad incluye profesionales de Oncología Radioterápica, Neurocirugía, Neurorradiología, Radiofísica y Enfermería especializada. Granada es un referente, acogiendo además la Escuela de Radiocirugía de la Sociedad Española de Neurocirugía, donde se forman más de 30 neurocirujanos anualmente.
Los retos futuros incluyen la ampliación de la técnica a trastornos del movimiento, epilepsia seleccionada, dolor refractario y, potencialmente, trastornos psiquiátricos, siempre bajo criterios clínicos y de evidencia científica.




