El Ayuntamiento de Granada mantiene un dispositivo municipal y técnico activo para evaluar las consecuencias del seísmo registrado en la madrugada del 15 de agosto. Las valoraciones iniciales indican que la estructura portante de la mayoría de los edificios inspeccionados ha respondido adecuadamente, y los daños detectados se centran principalmente en elementos no estructurales como grietas y fisuras.
Se han gestionado más de 800 solicitudes de inspección en la capital y el Área Metropolitana. El trabajo coordinado entre Bomberos, Policía Local, Protección Civil y arquitectos técnicos está permitiendo evaluar los inmuebles afectados. Hasta el momento, se han gestionado 579 llamadas y 618 servicios requeridos por el 112.
La alcaldesa, Marifrán Carazo, ha transmitido un mensaje de tranquilidad y prudencia a los ciudadanos, asegurando que se están movilizando todos los recursos municipales. "Los primeros resultados de las inspecciones son tranquilizadores, porque no estamos ante una situación de daños estructurales generalizados", afirmó, aunque se mantendrá el dispositivo activo para valoraciones especializadas.
Entre las 08:30 y las 18:00 horas del 15 de agosto, el Servicio de Prevención, Extinción de Incendios y Salvamento (SPEIS) gestionó unas 400 peticiones y realizó 122 inspecciones, 106 de ellas en el Área Metropolitana, especialmente en Ogíjares. Hasta las 08:00 del 16 de agosto, se sumaron otras 32 intervenciones, 26 en la zona sur de Granada y seis en el Área Metropolitana.
Los efectivos de Bomberos están realizando labores de saneamiento y retirada de elementos inestables, en coordinación con técnicos municipales y arquitectos. Se prevé reforzar el dispositivo con más personal para agilizar las inspecciones.
Los daños observados mayoritariamente son grietas, fisuras y desprendimientos puntuales en revestimientos, falsos techos y particiones interiores. Estos desperfectos, aunque llamativos, no afectan a la estabilidad general del edificio si no comprometen los elementos resistentes.
Se presta especial atención a las edificaciones tradicionales con muros de carga de ladrillo. Las inspecciones hasta ahora indican que los daños son reparables y no comprometen la estabilidad, sin perjuicio de seguimientos posteriores.
El barrio del Zaidín, en Granada capital, y concretamente las viviendas de Santa Adela, han sido zonas de especial preocupación vecinal debido a la antigüedad de las edificaciones y la visibilidad de los efectos del seísmo.
La alcaldesa ha elogiado la "enorme capacidad de respuesta" de los servicios municipales, destacando la labor de Bomberos, Policía Local, Protección Civil y técnicos para garantizar la seguridad y atender las solicitudes pendientes.
El Ayuntamiento recuerda que una grieta no siempre implica un riesgo para la estabilidad del edificio, pero recomienda comunicar cualquier deformación importante o daño estructural a los servicios correspondientes.




