Granada se perfila como una de las ciudades europeas que mayor riesgo de escasez de agua sufrirá en 2050, según un informe del Observatorio DKV de Salud y Medioambiente. El estudio bosqueja un futuro marcado por episodios de calor extremo más prolongados e intensos, lo que tendrá un impacto significativo en diversos ámbitos, desde la salud hasta la adaptación de los flujos turísticos.
El documento destaca la vulnerabilidad de España al calentamiento global, agravada por su situación geográfica, una demografía envejecida y sectores económicos clave como la construcción, el turismo y la agricultura, todos ellos altamente expuestos al calor. Se prevé una reducción generalizada de recursos hídricos y un aumento en la frecuencia e intensidad de sequías extremas.
El informe trabaja con escenarios de emisiones intermedias altas y moderadas, ambos apuntando a una sucesión de noches cálidas. Se estima un aumento de 30 a 40 noches con altas temperaturas adicionales para 2050, con olas de calor más largas, intensas y frecuentes, pudiendo alcanzar hasta ocho episodios de dos semanas de duración cada uno.
Estos cambios tendrán consecuencias directas en la salud. Las noches tropicales limitan la recuperación del organismo, asociándose a mayores riesgos de morbilidad y mortalidad. Aunque en Granada no se han registrado muertes atribuibles al calor en lo que va de verano, un aumento de un grado en la temperatura se relaciona con un incremento del 35% en la mortalidad. También aumenta el riesgo de ansiedad, depresión, e incluso enfermedades transmitidas por insectos como el virus del Nilo.
Grupos de riesgo como personas mayores o con enfermedades crónicas, así como mujeres, presentan mayor vulnerabilidad. La falta de sistemas de climatización en hogares vulnerables y el efecto de 'isla de calor' en ciudades densamente pobladas, donde barrios de menor renta soportan temperaturas hasta cuatro grados más altas por la noche, exacerban estos efectos adversos.
Los autores concluyen que las olas de calor son un factor de riesgo creciente para el sistema sanitario, provocando más consultas y urgencias graves en un contexto de reducción de plantillas, lo que el 96% del personal sanitario describe como "agotador". Además del impacto en la salud, el calor afectará a la economía, el sector energético y la educación, y agravará la "crisis hídrica" con reducciones sustanciales de caudal en los ríos del sur de Europa.
El informe recomienda adaptar el sistema sanitario con formación, mejora en los sistemas de aviso y seguimiento de personas vulnerables, así como la adopción de medidas individuales como la revisión de medicación y cambios en hábitos y alimentación.




