La pregunta sobre por qué algunas personas viven más de 100 años ha impulsado el concepto de las "zonas azules", territorios con alta concentración de centenarios. Sin embargo, médicos e investigadores han alertado de que la longevidad no es un fenómeno fortuito ni exclusivo de ciertas geografías.
Se ha puesto como ejemplo la región de Cerdeña, tradicionalmente asociada a una alta esperanza de vida. La investigadora Ana Canelada explicó que cambios en la dieta, menor actividad física, urbanización y aislamiento social están erosionando los factores que históricamente promovieron la longevidad allí.
Los especialistas advierten que estas transformaciones demuestran que una población longeva puede dejar de serlo en una sola generación si sus hábitos y entorno cambian.
En España, los investigadores señalan que algunas provincias del norte presentan características demográficas y sociales propicias para estudiar la longevidad, como las redes familiares, la cohesión comunitaria y estilos de vida rurales. No obstante, insisten en la necesidad de rigor científico antes de catalogar un territorio como "zona azul".
Un mapa basado en el Índice de Longevidad Extrema (ELI) muestra que las provincias del norte y noroeste de España concentran los valores más altos de probabilidad de alcanzar los 100 años, mientras que el sur peninsular y parte del litoral mediterráneo registran los más bajos.
Los especialistas coinciden en que la longevidad es multifactorial, resultado de la combinación de factores biológicos, sociales, ambientales y de estilo de vida. Mantener una alimentación equilibrada, la actividad física regular, relaciones sociales estables y reducir el aislamiento son claves recurrentes en la investigación sobre envejecimiento saludable.
Por ello, más allá de la ubicación geográfica, los expertos recuerdan que los hábitos cotidianos son la herramienta más importante para ganar años de vida y, sobre todo, calidad de vida.




