A medida que avanzaba el escrutinio de las elecciones andaluzas, la sede del Partido Socialista de Granada, ubicada en la calle de la Pólvora, se convirtió en un hervidero de actividad. Lo que comenzó con un silencio casi absoluto dio paso a un bullicio creciente con la llegada de dirigentes y militantes, entre ellos el alcalde de Láchar, quien al preguntar por el avance de los resultados recibió un escueto y pesimista "regular na' más…" por respuesta.
El eslogan de campaña "Defiende lo público" decoraba la sala donde los miembros del partido seguían con impaciencia el desarrollo del recuento. El mapa electoral mostraba una pérdida de fuerza del color rojo, predominando el azul en las provincias andaluzas. Según los datos preliminares, el PSOE obtenía 37 diputados, un ligero aumento respecto a las elecciones autonómicas anteriores, pero con un porcentaje de votos que reflejaba un panorama complejo.
Los primeros sondeos, como el de Sigma 2 para Canal Sur, otorgaban al PSOE tan solo tres escaños en la provincia de Granada, un resultado que, de confirmarse, sería el peor de su historia en la región. Estos datos contrastaban con la mayoría que se preveía para la formación liderada por Moreno Bonilla. En una sala anexa, la líder socialista en Granada, Olga Manzano, y el secretario general del PSOE de Granada, Pedro Fernández, escuchaban anécdotas de compañeros, una de ellas con un claro tinte electoral: "Uno de mi pueblo, por los andares de la gente, ya sabe cuál va a ser el resultado."
La calma tensa se palpaba en el ambiente, con militantes asomándose a la sala de prensa y algunos vecinos acercándose con timidez para preguntar si podían acompañar al partido. El candidato número 2 a las elecciones andaluzas por el PSOE de Granada, Paco Cuenca, fue uno de los primeros en aparecer para saludar a los medios presentes.




