La entidad burgalesa, que se encuentra inmersa en la lucha por alcanzar los puestos de promoción de ascenso, ha solicitado un trato más equitativo por parte de los colegiados. Según la dirección deportiva del club, el equipo se ha sentido perjudicado por decisiones arbitrales recientes, citando específicamente una acción no sancionada durante su último encuentro frente al Almería.
Desde el club se han definido como una institución humilde con recursos limitados, argumentando que esta condición debería ser tenida en cuenta para garantizar una mayor neutralidad en el terreno de juego. Esta queja llega en un momento crítico de la temporada, cuando restan solo tres jornadas para la conclusión del campeonato regular.
“"Somos un equipo muy humilde, con recursos limitados y por ello exigimos respeto ante jugadas en las que no se aplica bien el reglamento."
El encuentro en Granada se presenta como una cita fundamental para las aspiraciones del conjunto visitante. A pesar de las críticas vertidas, las estadísticas de la temporada reflejan que el equipo burgalés ha sido beneficiado con once penas máximas a su favor a lo largo del curso, un dato que contrasta con la percepción de agravio expresada por sus responsables.




