La panadería de Gérgal, propiedad de Sergio Cuadrado, se ha ganado una reputación especial por su horario nocturno los viernes. Lo que comenzó como una costumbre entre los jóvenes que salían de fiesta y buscaban un dulce antes de volver a casa, se ha transformado en una cita ineludible para familias y turistas que visitan el municipio almeriense, situado a los pies de la Sierra de Los Filabres.
“"Ahora, vienen con sus hijos por la noche a partir de las diez que es más o menos cuando empezamos a sacar la bollería. Antes de acostarse vienen a por sus bollos."
El aroma que emana del obrador a esas horas de la noche y la oportunidad de disfrutar de productos como palmeras, cañas de chocolate o cruasanes recién hechos y aún calientes, han conquistado a una clientela fiel. Esta tradición no solo atrae a los residentes de Gérgal, sino también a quienes se alojan en las casas rurales de la zona y a personas de pueblos cercanos.
El proceso de elaboración en el horno de leña, que tiene más de 55 años y es uno de los pocos que quedan, se extiende durante toda la noche. Sergio Cuadrado explica que el viernes se duplica la producción de pan y bollería, lo que implica comenzar a trabajar alrededor de las diez de la noche y, en ocasiones, terminar a las diez de la mañana del sábado. El resto de los días, la cocción se inicia sobre las cuatro de la madrugada.
La fama de los productos de Sergio, el único panadero del municipio, ha convertido su establecimiento en un referente en la comarca. Además, cuentan con un punto de venta en la capital almeriense, en el barrio de San Luis, en la calle Javier Verdejo. Sus tortas de chicharrones y las de pasas y nueces son especialmente populares, y muchos clientes compran pan para toda la semana. La tradición panadera de la familia Cuadrado se remonta al padre de Sergio, quien fue panadero en Olula de Castro y luego en Gérgal, y su hermano también posee una panadería artesana en Almería capital, LaPelina Panadería Artesana, ubicada en la calle Murcia.




