La infraestructura, que forma parte del eje estratégico del Corredor Mediterráneo, ha alcanzado un hito significativo con la finalización del tablero de acero corten, diseñado para resistir la oxidación y las inclemencias del tiempo. Este viaducto, de aproximadamente 900 metros de largo y con 17 vanos, se eleva 18 metros sobre el terreno para permitir el paso de la Autovía del Mediterráneo (A7) y la carretera local A-1103.
Fuentes de Adif Alta Velocidad han destacado la singularidad del método constructivo empleado para el tablero. Este sistema implica el ensamblaje de la estructura por tramos en una zona cercana al viaducto, para luego desplazarla horizontalmente mediante gatos hidráulicos hasta su posición definitiva sobre los pilares de soporte. El proceso se ha llevado a cabo en seis fases, cada una de unos 150 metros.
La construcción comenzó con la soldadura en obra de dovelas, piezas de la estructura metálica que pesan alrededor de 100 toneladas cada una. Una vez colocada la losa de hormigón, se procedió al lanzamiento de estos grupos de dovelas utilizando un sistema de gatos hidráulicos y cables de acero anclados a vigas metálicas verticales. Este método se repitió hasta completar todas las fases previstas.
Este avance se suma a otro reciente hito en el proyecto del AVE Murcia-Almería: el inicio de las pruebas de carga con camiones en el tramo de la plataforma ferroviaria en la zona de Totana (Murcia). Ambas actuaciones son impulsadas por Adif, entidad adscrita al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, y representan un paso crucial en la conexión de ambas ciudades, con una inversión total estimada en 3.600 millones de euros.




