El contraste físico entre los dos capitanes ilustraba mejor que nada las dos Europas del momento. Alemania era una máquina de cuerpos altos, fuertes y atléticos, pero el fútbol español tiraba de otras virtudes, astucia, velocidad… pero también una raza ejemplar. Pundonor, bravura, coraje y no dar un balón por perdido.
La icónica imagen de Curro Sanjosé que simboliza la revolución europea del Sevilla FC en los 80
Una fotografía de Curro Sanjosé y Hans Peter Briegel en la Copa de la UEFA de 1982 captura el espíritu de un equipo que marcó una era.
Por Antonio Vega Carmona
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Imagen genérica de un balón de fútbol antiguo en un campo de césped.
Una fotografía histórica de Curro Sanjosé, el legendario lateral del Sevilla FC, junto a Hans Peter Briegel del Kaiserslautern en la Copa de la UEFA de 1982, se ha convertido en el emblema de la transformación europea del club en los años ochenta.
La reciente noticia del fallecimiento de Curro Sanjosé a los 73 años ha revivido la memoria de su destacada trayectoria en el Sevilla FC. Con 373 partidos oficiales, Sanjosé se posiciona como el octavo futbolista con más encuentros disputados en la historia del club, acercándose a figuras como Pablo Blanco, quien ostentó el récord durante años.
Una instantánea capturada por el fotógrafo Ruesga Bono, que inmortaliza a Sanjosé junto al imponente Hans Peter Briegel del Kaiserslautern durante un sorteo de campo en noviembre de 1982, se ha grabado en la retina de los aficionados. Esta imagen simboliza la efervescencia europea que el Sevilla FC experimentó a principios de los ochenta bajo la dirección de Manolo Cardo.
Aquel equipo, forjado con jugadores de la cantera y un profundo sentido de pertenencia, como el propio Sanjosé, logró trascender los límites del fútbol, creando un grupo unido tanto dentro como fuera del campo. El Sevilla superó dos eliminatorias de la Copa de la UEFA, enfrentándose al Levski de Sofía y protagonizando una épica remontada contra el PAOK de Salónica, antes de medirse al potente conjunto alemán.
En el encuentro contra el Kaiserslautern, a pesar de la expulsión de Nimo en el minuto 39, el Sevilla se impuso por 1-0 con un gol de Francisco. La alineación de aquella noche de noviembre incluía a Buyo; Nimo, Serna, Álvarez, Sanjosé; Francisco, Pintinho, Juan Carlos; López, Magdaleno y Santi. Aunque el equipo cayó por 4-0 en el partido de vuelta, la semilla de un Sevilla diferente ya estaba sembrada.
La labor de Manolo Cardo y su equipo no solo ilusionó a la afición, sino que también revitalizó la escuela sevillana de fútbol, sentando las bases para futuras revoluciones europeas del club en el presente siglo.



