Los ejemplares, ubicados en zonas emblemáticas de la ciudad, serán reemplazados por otros de la misma especie. Esta medida busca preservar la alineación histórica de la zona, donde el resto de las palmeras se mantienen en buen estado gracias a un tratamiento preventivo continuo.
A pesar de la aplicación de todos los protocolos preventivos y curativos disponibles desde la detección del insecto, las cuatro palmeras afectadas no lograron sobrevivir. La avanzada edad de los ejemplares, que superaban los 125 años, y la fitotoxicidad acumulada por más de 15 años de tratamientos químicos ininterrumpidos, fueron factores determinantes que impidieron su recuperación.
En los próximos días, se llevará a cabo el destoconado de los ejemplares retirados y la posterior reposición con cuatro nuevas palmeras de la misma especie, asegurando así la continuidad del paisaje urbano.
Desde hace varios años, el Ayuntamiento de Málaga ha implementado diversas estrategias para prevenir la aparición del picudo rojo en las palmeras de la ciudad. Una de estas iniciativas incluyó el uso de sensores sísmicos, un sistema innovador para la detección temprana de la plaga. Tras un proceso de contratación, el Consistorio formalizó a finales de 2020 un contrato para la instalación de estos dispositivos.
Este plan pionero implicó la instalación de sensores en 204 ejemplares distribuidos en puntos clave como el Paseo del Parque (138), la Alameda de Colón (43), el Hospital Noble (12), la Plaza de la Marina (7) y la Plaza Poeta Alfonso Canales (4). El picudo rojo, una plaga devastadora para este tipo de árboles, fue detectado en Málaga a principios de los 2000, causando la enfermedad de numerosos ejemplares.




