Esta distinción, otorgada por el Consejo de Gobierno, integra este conjunto de oficios y técnicas tradicionales en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, bajo la tipología de Actividad de Interés Etnológico. La medida busca salvaguardar un saber hacer que ha sido esencial para la construcción, reparación y reforma artesanal de embarcaciones.
Históricamente ligada a la pesca de bajura en el litoral malagueño, la carpintería de ribera ha evolucionado, adaptándose a usos deportivos y recreativos. Este oficio abarca diversas especialidades, como el carpintero de ribera, responsable del diseño y la construcción naval, y el calafate, experto en tareas de reparación y sellado de las embarcaciones.
Entre las embarcaciones más emblemáticas de la región se encuentran la jábega, la buceta, el sardinal y la chalana. Actualmente, la jábega y la chalana son las más comunes, utilizadas en actividades deportivas y de ocio, especialmente tras la disminución de ciertas prácticas de pesca tradicionales. El dominio de este oficio implica un conocimiento exhaustivo de las maderas y sus propiedades, permitiendo a los artesanos adaptar cada embarcación a sus requisitos específicos y realizar modificaciones estructurales.
Aunque tradicionalmente concentrada en la costa, la mejora de los medios de transporte ha permitido que la carpintería de ribera extienda su influencia, posibilitando la construcción de barcos en el interior de la provincia para su posterior traslado al mar. Las barcas de madera varadas en las playas de Málaga son una imagen emblemática, profundamente ligada a la identidad marinera, a tradiciones gastronómicas como el espeto de sardinas y a festividades populares como las procesiones marítimas de la Virgen del Carmen cada 16 de julio.




