El accidente del tren Iryo en Adamuz afectó a varias personas, entre ellas Ana, Raquel, Iván y Boro, quienes viajaban en el mismo vagón. Las heridas más graves las sufrió Raquel, una abogada de Málaga, al intentar proteger a su perro mestizo, Boro, al que había adoptado siete años atrás y que padecía miedo a los viajes. La historia de este can se hizo viral tras ser recuperado después de cuatro días a la intemperie.
“"Recuerdo perfectamente que nosotras viajamos muchas veces juntas y también por separado, ese día estaba como muchos otros días preocupada en una parte del trayecto. En un tramo, porque vibraba mucho todo. Y recuerdo, yo estaba en una fila más adelante, recuerdo mirarla y ella como poniendo una cara: «Que no, que no, que estoy preocupada». Y yo: «Menuda tontería, no pasa nada». Y eso fue un rato antes."
En el momento del impacto, Raquel instintivamente trató de resguardar a Boro, quien en ese momento residía en Málaga con Ana debido a los compromisos laborales de Raquel. El perro huyó tras el siniestro y fue hallado cuatro días después, protagonizando un emotivo reencuentro que se convirtió en un símbolo de esperanza tras la tragedia ferroviaria.
“"No solemos viajar habitualmente con él. Ese día decidimos llevárnoslo y se puso nervioso. Él sabía lo que estaba pasando como todos. Hubo unos segundos en los que todos fuimos conscientes de que algo grave iba a pasar. Y él saltó y ella intentó protegerlo, por eso su impacto fue más fuerte que el nuestro."
Las horas posteriores al accidente estuvieron marcadas por el terror y la angustia, exacerbados por la separación de los familiares en los centros sanitarios. El compañero de Raquel, quien adelantó su llegada a Málaga para acompañarla, describió el suceso con gran nitidez, recordando las “turbulencias, fundido a negro y gritos”.
A pesar del sufrimiento, la familia ha encontrado consuelo en buenas noticias, como el nacimiento de Teo y la aparición de Boro. El perro, considerado un miembro más de la familia, se encuentra bien, aunque el trauma del accidente ha provocado cambios en su comportamiento, como la superación de su miedo a viajar en coche. Ana, la bioquímica, ha sido su principal cuidadora en Málaga, donde Boro se quedó mientras Raquel atendía sus compromisos laborales en Madrid.