La protagonista, May Desmond, es descrita por Guerrero como una figura emprendedora y empoderada, forzada a tomar decisiones cruciales desde una edad temprana. Huérfana, su vida la lleva desde Aguilar de la Frontera, el pueblo natal de su madre y un homenaje de la autora, hasta Madrid, para luego embarcarse en el trágico viaje del Titanic y finalmente llegar a Cuba.
La experiencia en el Titanic marca un antes y un después en la vida de May Desmond, impulsándola a cambiar de identidad. La autora se inspiró en la presencia de diez españoles a bordo del transatlántico para recrear esta parte de la historia, permitiendo al lector vivir la tragedia desde la perspectiva de la protagonista.
Adopta la identidad de alguien que falleció en el Titanic y es consciente de que no está bien, aunque no haga mal a nadie.
La novela también profundiza en la Cuba de principios del siglo XX, explorando su independencia y la influencia estadounidense, así como la realidad de los inmigrantes gallegos, desmitificando la imagen idealizada de los indianos. Guerrero detalla cómo el capital americano monopolizó gran parte de la economía cubana tras la guerra, generando corrupción.
Finalmente, la trama se traslada a Estados Unidos, donde May Desmond se ve obligada a reinventarse ante la Ley Seca. La autora explica cómo esta ley, impulsada por mujeres metodistas, afectó drásticamente a los productores de vino en el Valle de Napa, California. La protagonista encuentra una forma de sortear la prohibición, aprovechando las excepciones para la producción de vino con fines religiosos.




