En un encuentro estratégico con alcaldes y portavoces del Partido Popular de la provincia de Cádiz, el líder autonómico ha buscado frenar el optimismo excesivo, a pesar de las encuestas favorables. Ha enfatizado que el objetivo de alcanzar una mayoría de seguridad es un “reto épico”, ya que la oposición podría desestabilizar el gobierno con un mínimo aumento de escaños.
“"No hay nada ganado."
El presidente ha apelado a la movilización de “hasta el último afiliado” para comunicar a la ciudadanía que la estabilidad actual no está garantizada y que la alternativa podría ser un escenario de “incertidumbre y bronca”. Ha defendido la gestión de su gobierno desde 2019, destacando la transformación de la comunidad y contraponiéndola al “politiqueo” de sus adversarios.
Entre los logros mencionados, se encuentran los 59 meses consecutivos de descenso del desempleo y la creación de 550.000 nuevos puestos de trabajo. El presidente ha afirmado que Andalucía es ahora un territorio “seguro, estable y confiable”, reconocido en España y Europa por su trabajo “serio, responsable y honesto”.
Respecto a los servicios públicos, ha rechazado las críticas de la oposición como “discursos vacíos”, recordando la situación heredada en San Telmo, con medio millón de personas en listas de espera y “atascos administrativos”. Ha asegurado que su gobierno ha priorizado el interés general con reformas en educación y sanidad, permitiendo que Andalucía destaque por su pujanza económica en lugar de sus deudas.
Finalmente, ha puesto el foco en la provincia de Cádiz, a la que ha descrito como una “potencia” no solo turística, sino también industrial, tecnológica y agrícola. Ha instado a los alcaldes y portavoces a renovar la confianza del electorado, subrayando que son ellos quienes mejor conocen los “sueños y frustraciones” de los vecinos. El objetivo final es convertir a Andalucía en la primera economía de España, manteniendo la estabilidad y el orgullo regional.




