Tras el último revés sufrido por el Cádiz CF, el técnico del equipo gaditano compareció ante los medios en una rueda de prensa donde no ocultó la gravedad del momento. El resultado de 3-0 en Gijón ha dejado al conjunto en una posición complicada, generando un ambiente de desazón en el vestuario.
El balance del encuentro fue calificado como "negativo" por el entrenador, quien explicó que la intención era competir de manera más efectiva. A pesar de un inicio igualado, el segundo gol del equipo rival resultó ser un punto de inflexión devastador, haciendo muy difícil la reacción del Cádiz CF.
“"Esto es un golpe fuerte, teníamos una bola extra, no lo hemos hecho y debemos levantarnos. No es el partido que esperábamos, pero esto trata de levantarse. Como en la vida, no es cómo golpeas, sino cómo encajas los golpes. Entiendo donde estoy y tengo mucha energía para hacerlo."
El técnico también abordó el estado anímico de la plantilla, describiendo el vestuario como "destrozado" pero con la voluntad de levantarse. Reconoció que los últimos veinte o treinta minutos del partido fueron "lapidarios" y que el segundo gol afectó profundamente al equipo, que se encuentra en un momento de debilidad.
A pesar de la adversidad, el entrenador reiteró su compromiso y energía para seguir adelante, enfatizando la necesidad de "borrar este partido y seguir adelante". Subrayó que, aunque el equipo se muestra estable hasta que recibe un golpe, la realidad es que cualquier contratiempo les afecta considerablemente.




