Pedro Marco de la Peña, máximo responsable de Adif, ha expresado su desacuerdo con el reciente informe de la Guardia Civil acerca del siniestro ferroviario en Adamuz. El presidente ha rechazado las inferencias que apuntan a una posible fractura del carril, supuestamente identificada 22 horas antes del suceso. Según Marco de la Peña, el documento policial contiene interpretaciones erróneas sobre los mecanismos de prevención implementados en la infraestructura ferroviaria. Esta declaración surge tras la remisión por parte de la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Córdoba al Juzgado de Montoro de un análisis detallado sobre las circunstancias técnicas del accidente.
El 18 de enero, 46 personas perdieron la vida en Adamuz, Córdoba, a raíz de la colisión entre un tren Iryo y un Alvia de Renfe. Las investigaciones preliminares sugieren que una rotura de carril fue la causa principal del descarrilamiento inicial del convoy Iryo, que posteriormente impactó con el tren Alvia que circulaba en sentido opuesto. El informe de la Guardia Civil detalla que los sistemas de monitorización de Adif registraron una caída de tensión el 17 de enero a las 21:46 horas, casi 22 horas antes del fatal accidente. Los investigadores consideran que esta anomalía eléctrica era compatible con una rotura de la vía, aunque no alcanzó el umbral necesario para activar las alarmas automáticas.
“"Los circuitos de vía no son un método fiable para detectar una rotura de carril, lo dicen los expertos internacionales, no Adif ni su presidente."
Durante su comparecencia, Marco de la Peña enfatizó que los circuitos de vía no son un método fiable para la detección inmediata de roturas de carril. Argumentó que esta limitación es reconocida globalmente en el sector ferroviario y no representa una deficiencia específica de la gestión española. La controversia se centra en la configuración de los sistemas de alerta automática en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía. La Guardia Civil sostiene que la caída de tensión, aunque por debajo del umbral de alarma, se mantuvo de forma prolongada, lo que debería haber provocado una inspección preventiva. Sin embargo, Marco de la Peña ha refutado esta interpretación, explicando que el sistema no está diseñado para alertar automáticamente sobre este tipo de señales debido a su falta de fiabilidad como indicadores de rotura de carril.
El presidente de Adif ha calificado el informe de la investigación como "muy completo", pero ha subrayado la "complejidad" del contexto técnico de estos sistemas de monitorización, que exige conocimientos especializados para su correcta interpretación. Ha insistido en que la idea de que Adif estaba obligado a detectar la rotura de carril al instante "no es correcta" según los estándares internacionales del sector ferroviario. La reconstrucción de los hechos por la Guardia Civil indica que transcurrieron 21 horas y 57 minutos entre la alteración eléctrica y el accidente, tiempo durante el cual circularon múltiples trenes sin que se activara ningún protocolo de inspección o restricción de tráfico.




