El vicepresidente primero y consejero de Presidencia, Sanidad y Emergencias, Antonio Sanz, ha señalado desde el Puesto de Mando Avanzado que el incendio, que afecta mayoritariamente a eucaliptal, dehesa y pinar, no ha ofrecido "ninguna oportunidad meteorológica" hasta el momento. La estimación de 20.000 hectáreas corresponde al terreno dentro del perímetro, no a superficie completamente quemada.
Las columnas de humo repentinas, visibles a kilómetros, están generando focos secundarios y distantes, obligando a realizar helitransportes a unidades aisladas. El consejero explicó que los fenómenos convectivos impiden que el agua lanzada por los medios aéreos llegue al terreno de manera efectiva.
Desde primera hora de este lunes, el viento del suroeste complica la situación, empujando el incendio hacia el noreste. A diferencia de días anteriores, los problemas han comenzado temprano, intensificando la complejidad y el peligro para los profesionales desplegados.
A pesar de las dificultades, el operativo ha avanzado en trabajos nocturnos, incluyendo quemas de ensanche en la zona norte y nordeste, y refuerzos de protección al sur de Berrocal. El objetivo principal para hoy es confinar el flanco norte y la cabeza del incendio.
Los trabajos se concentran en el sector entre El Pozuelo, Marigenta y Berrocal, combinando maquinaria pesada, medios terrestres y quemas. En el flanco sureste, se avanza sobre la línea negra, con una segunda línea de contingencia entre Aznalcóllar y Berrocal.
Más de 600 efectivos y 26 aeronaves trabajan para contener las llamas. El dispositivo incluye 15 grupos de bomberos especialistas, 11 autobombas, diez máquinas pesadas y 250 efectivos de la Unidad Militar de Emergencias (UME).
Antonio Sanz reconoció que "quedan horas y probablemente días de trabajo intenso" y que no hay previsión de estabilización inminente. El consejero describió la lucha contra el fuego como "una carrera de fondo llena de obstáculos".
No se descartan nuevos desalojos, y las pedanías de La Delgada (en Zalamea la Real) y Madroño (en la provincia de Sevilla) están en preaviso. El delegado del Gobierno en Andalucía en funciones, Francisco Toscano, subrayó que las condiciones meteorológicas "no son favorables".




