La Virgen del Rocío, conocida como la Blanca Paloma, ha comenzado su esperado traslado hacia Almonte desde la aldea de El Rocío. Tras siete años, los almonteños han alzado a su patrona para iniciar el camino, un rito que se cumplió en la tarde de ayer.
El momento cumbre se vivió minutos antes de las tres y media de la tarde, cuando los almonteños accedieron al presbiterio del Santuario y tomaron las andas de la Virgen. El traslado, que comenzó con cierto retraso, congregó a miles de devotos en las arenas, quienes expresaron su fe con vivas, lágrimas y el sonido de los trabucos y campanas.
El recorrido por la aldea, de casi cinco horas, incluyó la visita de la Virgen a casas a lo largo del camino y una aproximación a la marisma para bendecir sus aguas. La comitiva pasó por diversas casas de hermandad adornadas con flores y papelillos, mientras el calor de la tarde se hacía notar en los rostros de los participantes.
Al caer la tarde, la Virgen del Rocío llegó al templete del pañito, donde fue depositada entre aplausos y salvas. Las camaristas cubrieron el rostro de la patrona con el pañito, que este año representa una escena del rey Alfonso X, antes de que la Virgen se cubriera con su nuevo capote de traslado para iniciar las tres leguas restantes hasta Almonte.
Se espera que la Virgen llegue a Almonte al amanecer de este jueves, donde será recibida por el pueblo tras siete años de espera.




