La localidad onubense de Almonte ha dado inicio a su VII Certamen Agroganadero, una celebración que rinde homenaje a su arraigada tradición marismeña. Este evento, que se prolongará hasta el próximo 30 de junio, comenzó oficialmente este sábado tras la estampa histórica de la Saca de las Yeguas, cuando el ganado fue trasladado desde las marismas de Doñana hasta el recinto ganadero Huerta de la Cañada.
La inauguración oficial, celebrada a las 10:00 de la mañana, ha dado paso a una agenda repleta de actividades. Los asistentes podrán disfrutar de faenas tradicionales, muestras ganaderas y actividades divulgativas, además de un mercado de compra-venta. Como parte del pistoletazo de salida, se realizó una visita guiada para grupos terapéuticos de los Servicios Sociales Comunitarios de Almonte, permitiéndoles conocer de cerca las tareas ganaderas y las exposiciones.
Hasta el lunes 29 de junio, el Rincón Ganadero mantendrá una intensa actividad diaria entre las 8:00 y las 20:00. Las jornadas incluirán el marcaje e identificación del ganado, la técnica de la "tusa" y la dinamización del mercado. Complementariamente, entre las 11:00 y las 13:00, se celebrará el concurso morfológico para evaluar la calidad de los ejemplares.
La vertiente intelectual del certamen estará representada por la Asociación para el Fomento de la Ciencia en Almonte (AFCAL). Con motivo de su décimo aniversario, la entidad organizará las X Jornadas Internacionales de Estudios Avanzados este domingo 28, fusionando el legado equino con la ciencia.
El lunes 29 de junio marcará el cierre de la presencia animal con la subasta de equinos de pura raza organizada por la Asociación Nacional de Criadores de Ganado Marismeño. Posteriormente, se realizará el agrupamiento del ganado por fincas, preparando el regreso de los animales a su hábitat natural en el Espacio Natural de Doñana el día 30.
La Saca de las Yeguas posee una profunda impronta histórica, con referencias documentales que datan de 973 y una regulación conocida de 1504 por el Duque de Medina Sidonia, consolidándose como un símbolo identitario de la provincia de Huelva.
Más allá del folclore, el caballo marismeño cumple una función ecológica esencial para el equilibrio de Doñana, donde pasta libremente la mayor parte del año. La labor de los yegüerizos es crucial para el mantenimiento de esta biodiversidad única en Europa.




