Los hechos ocurrieron el pasado 2 de junio cuando una patrulla de la Compañía de Motril de la Guardia Civil, alertada sobre la captura ilegal de aves en la zona del Barranco de Ítrabo, se desplazó al lugar. Al percatarse de la presencia policial, tres individuos emprendieron la huida, siendo interceptado uno de ellos tras una persecución a pie.
Durante el registro al individuo, los agentes localizaron varias cabillas metálicas, herramientas habitualmente usadas para instalar redes de captura de aves. Posteriormente, en la inspección de la zona, se descubrió una instalación ilegal de fauna silvestre que incluía una red, un método de captura prohibido por no ser selectivo.
En la red se encontraban atrapadas dos aves que fueron liberadas de inmediato. Además, los agentes hallaron dos jilgueros comunes usados como cimbeles y otro ejemplar de la misma especie empleado como reclamo para atraer a otras aves silvestres hacia la trampa.
Las artes de captura y las aves utilizadas como reclamo fueron intervenidas y puestas a disposición de la autoridad competente en el Puesto Principal de la Guardia Civil de Almuñécar. Las pesquisas continúan para identificar a los otros dos implicados en la actividad.
La investigación se centra en un presunto delito contra la flora y la fauna por la captura de especies no cinegéticas. La normativa europea y nacional prohíbe la captura de aves fringílidas para actividades de silvestrismo, así como el uso de métodos masivos o no selectivos como las redes japonesas.
La Guardia Civil reafirma que la protección de la fauna silvestre y la lucha contra el furtivismo son prioritarias, manteniendo servicios de vigilancia para prevenir la captura ilegal de aves y conservar el patrimonio natural de la provincia de Granada.




