Los incidentes tuvieron lugar en la A-7, a la altura del término municipal de Motril. El primer vehículo fue registrado el 8 de abril a 197 km/h, mientras que el segundo fue captado el 9 de abril a 190 km/h, ambos en una zona con un límite de velocidad establecido en 100 km/h.
Tras la identificación de los implicados, los agentes de la Guardia Civil de Tráfico determinaron que estas acciones podrían constituir un delito contra la seguridad vial. La infracción se considera grave al exceder el límite de velocidad en más de 80 km/h en una vía interurbana.
“"Este tipo de conductas anómalas llevadas a cabo por personas conductoras que no sólo no respetan la actual normativa de Tráfico y Seguridad Vial, sino que demuestran un total desprecio por la vida tanto propia como ajena, pueden llevar aparejadas penas de hasta seis meses de prisión y privación del permiso de conducir hasta cuatro años."
La Guardia Civil ha recordado la importancia de respetar los límites de velocidad, subrayando que el exceso de esta es una de las principales causas de siniestralidad vial. Conducciones a velocidades tan elevadas hacen prácticamente imposible controlar el vehículo ante un riesgo inminente, lo que puede derivar en consecuencias muy graves e irreversibles.




