La Policía Nacional ha desmantelado una compleja red de túneles subterráneos en el barrio de Las Albarizas, Marbella, que se sospecha era utilizada por un clan familiar para facilitar el menudeo de droga, ocultar a sus miembros y evadir las actuaciones policiales. La investigación, llevada a cabo por el Grupo de Estupefacientes II, ha culminado con la detención de 12 personas y la intervención de diversas sustancias estupefacientes y efectivo.
Los investigadores llevaban meses intuyendo la existencia de estructuras bajo tierra, pero la magnitud de la red, que conectaba varios bloques de viviendas, superó sus expectativas. La inspectora jefa del grupo, responsable de la operación, describió la dificultad de trabajar en un entorno donde cualquier movimiento policial era detectado rápidamente. "Llegué al grupo en diciembre y, desde el principio, vimos que iba a ser una investigación complicada por la dificultad de Las Albarizas", admitió.
La operación se inició tras detectar varios puntos de venta de cocaína, hachís y marihuana, vinculados a un clan familiar. Los vendedores cambiaban constantemente y muchos no residían en la zona para dificultar los controles. La droga se trasladaba continuamente entre pisos para evitar su localización. La actuación policial se desarrolló en dos fases, resultando en la detención de 12 individuos y la incautación de 133 gramos de hachís, 111 gramos de marihuana, 5,76 gramos de cocaína, 3,08 gramos de tussi y más de 2.400 euros en efectivo.
El hallazgo más significativo fueron los túneles, que permitían a los investigados moverse entre inmuebles sin salir al exterior y esconderse ante la presencia policial. "Desconocemos cómo pudieron construir algo así", reconoció la inspectora, destacando las modificaciones interiores y agujeros reforzados con cemento en las galerías, que presentaban suciedad y filtraciones de agua.
A pesar de la presión policial continua en la barriada, estas estructuras tienden a reorganizarse. La inspectora advirtió que "en Las Albarizas empiezas investigando un punto y acabas descubriendo mucho más". Los implicados también utilizaban vigías en balcones y esquinas para alertar de la presencia policial, lo que obligó a los agentes a combinar seguimientos con un importante trabajo de análisis de bases de datos.
La investigación continúa abierta con el objetivo de erradicar la actividad delictiva en la zona. La responsable policial subrayó la vigilancia constante sobre el entorno y la determinación de seguir trabajando para impedir que sigan operando.




