La decisión municipal se fundamenta en los resultados de las analíticas más recientes, que han revelado que el agua no cumple con los estándares sanitarios requeridos, haciendo desaconsejable el baño para proteger la salud pública. Esta medida preventiva se alinea con la normativa vigente en materia de calidad sanitaria de las aguas.
El origen de esta problemática se remonta a finales del año pasado, cuando varias conducciones de saneamiento en Torremolinos sufrieron roturas a raíz de la crecida del río Guadalhorce. Desde entonces, el consistorio ha mantenido un seguimiento constante de la situación, realizando análisis periódicos para monitorear la evolución de la calidad del agua.
En paralelo, el Ayuntamiento de Málaga ha estado ejecutando desde principios de año las obras necesarias para reparar las infraestructuras dañadas, con el objetivo de restaurar el funcionamiento normal de los sistemas de saneamiento afectados.
El Ayuntamiento de Torremolinos ha asegurado que continuará con los controles analíticos y que informará puntualmente sobre cualquier novedad relacionada con esta incidencia, adaptando las medidas en función de los resultados obtenidos para garantizar la seguridad de los bañistas.




