La trama, que comenzó a desvelarse tras la interceptación de paquetes con hormona del crecimiento y otras sustancias prohibidas en el aeropuerto de París, tenía como destino final España. Esta alerta internacional permitió a la Guardia Civil destapar una compleja red que utilizaba la Costa del Sol como centro de operaciones para la distribución de anabolizantes.
El Tribunal Supremo ha puesto fin a esta macrocausa de dopaje y tráfico de drogas, ratificando las condenas para diez acusados. Las penas impuestas son por delitos contra la salud pública y pertenencia a grupo criminal, incluyendo una condena de más de seis años de cárcel para una de las procesadas.
“"El Supremo rechaza todos los argumentos y avala la actuación policial y judicial desde el inicio. Los magistrados descartan que se tratara de una investigación “prospectiva” o abierta al azar."
Uno de los puntos clave de la operación se localizó en el trastero de un gimnasio en Benalmádena. Tras una vigilancia exhaustiva, los agentes confirmaron un constante trasiego de personas y el movimiento de bolsas que contenían sustancias dopantes. Estos paquetes eran posteriormente enviados a terceros a través de una empresa de mensajería ubicada en Fuengirola.
La investigación se intensificó en 2016 con los primeros seguimientos y medidas judiciales de geolocalización. En 2017, un registro en una vivienda de la Costa del Sol permitió el hallazgo de casi dos kilogramos de cocaína, lo que elevó la gravedad penal del caso. Los análisis confirmaron que la sustancia tenía una pureza del 70,1%, según la sentencia.
Las defensas intentaron anular la investigación, alegando falta de indicios suficientes para las escuchas y registros, y cuestionando la cadena de custodia de la cocaína. Sin embargo, el Tribunal Supremo ha desestimado todos los recursos, validando la actuación policial y judicial desde el inicio y destacando la solidez de los indicios previos.




