El comunicado de la UFP, difundido este jueves, surge después de que un juzgado archivara la investigación sobre la muerte de Haitam. La autopsia, según el informe del Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga, concluyó que el deceso se debió a una "reacción adversa a las drogas en un cuadro de delirio agitado", una crisis de agitación extrema con fuerza desproporcionada y alteración mental severa.
Nos llamaron asesinos mientras el silencio institucional hablaba. Nos señalaron, nos juzgaron y nos condenaron sin esperar a los hechos.
Los agentes critican el "juicio mediático" al que fueron sometidos, asegurando que las críticas de un "tribunal público" no esperaron a los resultados de la investigación ni a la autopsia. Se cuestionan quién reparará el daño y devolverá el honor a los compañeros que, según ellos, solo cumplían con su deber.
El Sindicato Unificado de Policía (SUP) también se pronunció en su momento sobre la "estricta regulación" del uso de dispositivos electrónicos de control tipo táser, que incluye medios de grabación. Recordaron que su uso está sujeto a los principios de congruencia, oportunidad y proporcionalidad, y que no es un "arma de castigo", sino una herramienta para neutralizar situaciones de riesgo con menor lesividad.
Asimismo, los investigadores calificaron de manipulación la mención de "once disparos" de táser, explicando que este dispositivo no funciona como un arma de fuego, sino mediante ciclos de descarga limitados. Subrayaron que no existe un límite numérico de descargas en la normativa policial ni en las recomendaciones del fabricante. La organización policial rechazó la utilización interesada de "imágenes parciales" de la intervención, enfatizando la complejidad de las actuaciones policiales ante personas en estado de gran agresividad o alteración.




