“"Manteniendo S. M. algunos Navíos de Guerra en aquel Puerto [de Algeciras], conseguiría sujetar el Estrecho, impidiendo el passo â cualquier Navío Enemigo y principalmente a los Moros que cruzan aquellos Mares haciendo muchas Presas, especialmente Olandesas y Amburguesas, pues, durante el Tiempo que estube en Ceuta, vi pasar muchas de ellas que trahían del Océano, sin los que pasarían de Noche. También se tendía limpia toda la Costa Occidental de otras Embarcaciones Corsarias de Berbería que continuamente la infestan, y que no solo impiden el Comercio de los Vasallos de S. M. sino es que apressan muchas Barcas y aun saltando en Tierra se llevan las familias de las Casas de Campo y hasta las Guardias de la Costa constituiendolos en una deplorable Esclavitud."
El Castillo de la Duquesa: Historia y desafíos de una fortificación costera en Manilva
La fortaleza, parte del sistema defensivo del Estrecho, alberga usos municipales y culturales, pero arrastra problemas estructurales desde su origen.
Por Macarena Luque Romero
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Vista de las antiguas murallas de una fortaleza de piedra junto a una playa arenosa.
El Castillo de la Duquesa, una fortificación del siglo XVIII en Manilva, Málaga, destaca por su posición estratégica en la costa y su uso actual para oficinas municipales y actividades culturales, a pesar de los problemas estructurales que presenta desde su construcción.
Esta fortaleza, también conocida como Castillo de Sabinillas o de Manilva, se integra en el sistema defensivo del Estrecho de Gibraltar. Su función principal era proteger el litoral de las amenazas marítimas y articular el territorio histórico. A pesar de las restauraciones recientes, la edificación sigue mostrando deficiencias estructurales que, según la documentación, surgieron poco después de su levantamiento.
Situado en el límite occidental de la provincia de Málaga, lindando con Cádiz, el fuerte se erige sobre una extensa playa arenosa. Su ubicación le permitía controlar un amplio fondeadero y enlazar con el sistema defensivo costero que se extendía hacia el sur. La zona, caracterizada por lomas fértiles y matorral mediterráneo, fue repoblada en el siglo XVI para ocupar terrenos cercanos a la costa, históricamente despoblados por el temor a la piratería.
La razón de ser de estas fortificaciones costeras, como la de Manilva, radicaba en la necesidad de asegurar la ocupación permanente de las tierras y el desarrollo de actividades económicas en un litoral constantemente amenazado. La presencia de enemigos de la Monarquía Hispánica, como turcos, ingleses, holandeses y berberiscos, hizo de estas costas un territorio incierto durante la Edad Moderna. Las torres almenaras alertaban de la proximidad de embarcaciones, y la seguridad personal era fundamental para el crecimiento poblacional y mercantil.
El sistema defensivo andaluz del Mediterráneo, al que pertenece el Castillo de la Duquesa, se extendía desde Almería y se conectaba con los fuertes costeros de artillería de la Bahía de Algeciras, diseñados para enfrentar la ocupación británica de Gibraltar. Estas fortalezas cumplían tareas de defensa del litoral, vigilancia fiscal y protección ante desembarcos, sirviendo como puntos fuertes para obligar a cualquier fuerza invasora a entretenerse en la eliminación de resistencias.



