El hallazgo de un cuerpo en el pantano de Casasola, en Almogía (Málaga), en octubre, ha permitido a la Policía Nacional desentrañar un crimen meticulosamente planeado. La investigación revela que los presuntos autores no solo acabaron con la vida de la víctima, sino que también orquestaron una campaña de desinformación para que su familia abandonara la búsqueda del desaparecido.
Según fuentes de la investigación, se difundieron bulos en medios de comunicación albaneses sobre la supuesta aparición del cuerpo, con el objetivo de desgastar a la familia y desviar la atención del caso. Además, el entorno de la víctima sufrió intimidaciones directas en Italia, donde se les instaba a dejar de buscar el cadáver.
“"No sigáis buscando el cadáver que no lo vais a encontrar."
El cuerpo, atado de pies y manos y envuelto en un saco con bloques de cemento, fue descubierto el 14 de octubre por un ciudadano que acampaba en la zona, cuando el nivel del agua del pantano descendió. Este hallazgo fue crucial para la investigación, que hasta entonces se basaba en conjeturas tras la denuncia de desaparición de la pareja de la víctima en Marbella el 12 de mayo de 2025.
La víctima, un hombre de 31 años con antecedentes por tráfico de drogas a nivel internacional, fue engañado para acudir a una cita en Puerto de la Torre, donde le tendieron una trampa. Los presuntos autores, también de origen albanés y vinculados al narcotráfico, llegaron desde Barcelona para ejecutar el crimen, que se sospecha fue un ajuste de cuentas.
El cuerpo fue introducido en un saco con cemento para asegurar que permaneciera en el fondo del pantano. A pesar del avanzado estado de descomposición, tatuajes y vestimenta permitieron la identificación, confirmada posteriormente por pruebas de ADN. El móvil del crimen apunta a una deuda pendiente o un negocio fallido en el ámbito del crimen organizado.




