Cientos de peces han aparecido muertos esta semana en la desembocadura del río Guadaiza de Marbella, un espacio catalogado como Zona de Especial Conservación (ZEC) e integrado en la Red Natura 2000. Las primeras hipótesis apuntan a la 'asfixia' como causa principal.
El Ayuntamiento de Marbella y la Junta de Andalucía sugieren que la muerte de los ejemplares podría deberse a la entrada de un banco de peces durante la subida de la marea, quedando atrapados al bajar esta y muriendo por falta de oxígeno en el agua dulce. La Administración andaluza es competente en el mantenimiento de las condiciones naturales del cauce.
El consistorio marbellí ha asegurado que se están estudiando las causas y no descarta un posible vertido, por lo que se están realizando análisis del agua. Los técnicos locales retiraron los peces para su traslado a una planta autorizada para su incineración. Como medida preventiva, se ha ampliado la apertura de la desembocadura con maquinaria pesada para favorecer la renovación del agua.
Por su parte, la organización Ecologistas Malaka achaca la mortandad a la intervención del Ayuntamiento en la delegación de Playas, que habría cerrado la desembocadura con arena por motivos 'estéticos', impidiendo la salida de miles de ejemplares, principalmente lisas, barbos y anguilas. Los ecologistas señalan que el cierre diario de la salida al mar dificulta la circulación del agua.
Ecologistas Malaka también ha señalado la falta de 'caudal ecológico' del río, indicando que un campo de golf desvía el cauce y que frecuentemente hay vertidos de aguas fecales en la zona de Cortijo Blanco. Argumentan que el cierre de la desembocadura impide el saneamiento natural del oleaje marino, provocando una alta concentración de peces que consumen el oxígeno y mueren por asfixia.




