Un grupo de buzos ha descendido hasta el fondo del Mediterráneo para recuperar la talla, que permanece sumergida durante el resto del año. Tras el rescate, la imagen ha sido trasladada a nado hasta la playa de Malapesquera, acompañada por un cortejo de embarcaciones que han seguido el recorrido desde la bahía.
A su llegada a la costa, la figura ha sido recibida por numerosos fieles y vecinos. Posteriormente, ha sido trasladada hasta la Capitanía del Puerto Deportivo, donde permanecerá hasta el encuentro central de las festividades, uno de los momentos más esperados por la comunidad local.
Este rito, que combina fe y tradición marinera, cuenta con el reconocimiento de Fiesta de Singularidad Turística Provincial, otorgado por la Diputación de Málaga. La celebración reafirma el vínculo histórico de Benalmádena con el mar, consolidándose como una de las citas culturales más destacadas del verano en la provincia.




